Carta #7
Vísteme despacio que tengo prisa
El refrán que dice, en cinco idiomas distintos, que la precipitación sale cara.
«Vísteme despacio, que tengo prisa» se usa para decir que actuar con precipitación suele salir peor que tomarse el tiempo necesario — que la prisa, paradójicamente, retrasa. Se atribuye a menudo a Napoleón Bonaparte, dicho a su ayuda de cámara, aunque como con la mayoría de refranes populares no hay una fuente única que lo confirme.
Este refrán me lo dijeron en Múnich y me detuvo en seco.
«Eile mit Weile». Que significa, más o menos: la prisa necesita pausa. Dos palabras que riman y se contradicen. Los alemanes, que tienen fama de ser tan eficientes, llevan siglos diciéndose que hay que ir despacio.
«Na ja», me dije para mí intentando practicar algo de este complicado idioma. Pues no son tan distintos.
Pero a mí me gusta más «vísteme despacio que tengo prisa», que es más teatral y más largo, más nuestro, claro. En italiano usan a los gatos, «gatta frettolosa fa i gattini ciechi», que quiere decir, la gata que tiene prisa pare gatitos ciegos. Una imagen un tanto dura, a la italiana. En catalán se dice «Qui molt s'afanya poc s'avança». Y en inglés lo dicen al revés, «More haste, less speed».
Cinco idiomas. Cinco formas de decir que hay que hacer las cosas con pausa para ir bien.
Lo que más me gusta de esta familia es que cada idioma tiene su propio temperamento para decirlo. El alemán rima. El italiano pone imágenes. El español dramatiza. El inglés es directo. Pero todos llegaron a la misma conclusión.
Nadie en Europa ha resuelto la prisa pero todos se la advierten.
Hay algo consolador en eso. Cuando uno va demasiado rápido y las cosas salen mal, al menos sabe que no está solo. Que también la gata tuvo prisa, y los gatitos llegaron ciegos.
«Nadie en Europa ha resuelto la prisa pero todos se la advierten.»
— Antonia